miércoles, 11 de febrero de 2009

DE TANTO LATIR...MI CORAZÓN SE PARO...


Por una vez tiene que ser serio. He estado muy sola pero nunca he vivido sola. Cuando estaba con alguien me sentía contenta, pero tal vez fuera por casualidad. Aquellas gente eran mis padres pero podrían haber sido otros. ¿Por qué el chico de los ojos marrones era mi hermano y no aquel otro con los ojos verdes que estaba en el andén de enfrente? La hija del taxista era mi amiga pero del mismo modo hubiera podido pasar mi brazo por la cabeza de un caballo. Estuve con un hombre, lo amaba y se que podría haberle dejado e irme con el primer desconocido que me encontrase por la calle. Quizás lo hice.Mírame o no lo hagas. Dame la mano o no me la des. No. No me des la mano, mira hacia otro lado. Creo que hoy hay luna nueva. Una noche intranquila. No correrá la sangre en toda la ciudad. Jamás he jugado con nadie y aún así nunca he abierto los ojos y he pensado: Ahora va en serio. Por fin será serio. Hoy ya me he hecho mayor. ¿Era yo la que no era seria? ¿Es el tiempo que no serio?Nunca me he sentido sola, ni estando sola ni acompañada. Pero me gustaría haberme sentido sola. La soledad, sí, esa soy yo. Ahora puedo decirlo porque ahora estoy sola por fin. Tenemos que acabar con el destino. Luna nueva, la decisión. No sé si será la correcta, pero se que será una gran decisión. Decídete. Ahora en este instante, no sólo la gran ciudad sino el mundo entero participa en nuestra decisión. Nosotros dos somos mucho más que sólo dos. Encarnamos algo. Estamos sentados en la plaza del pueblo y toda la plaza está repleta de gente que desea lo mismo que nosotros. Decidimos el juego para todos. Yo estoy a punto. Ahora... te toca a ti. El juego está en tus manos. Ahora... o nunca. Me necesitas. Me vas a necesitar. No habrá historia mayor que la nuestra, la historia que escribe el hombre y la mujer, será una historia de gigantes, invisible, transportable, una historia de nuevos antepasados. Mira. Mis ojos. Son la imagen de la necesidad, del futuro de todos los de la plaza. Anoche soñé con un desconocido, mi hombre. Sólo con él podía estar a solas. Abierta para él, por completo, sólo para él. Íntegramente volcada a él, cercándolo en el laberinto de la felicidad compartida... Lo sé... eres tú.